
A lo largo de la evolución, el cerebro humano ha adquirido tres componentes que se han superpuesto progresivamente, como en un yacimiento arqueológico: el más viejo, ubicado en lo más profundo y atrás, el siguiente, que está en la posición intermedia, y el más nuevo que se sitúa adelante y al frente.
En ese orden son
1 – El archipallium o cerebro reptil (primitivo), que se compone del cerebelo, médula, mesencéfalo y el viejo núcleo basal, el globus pallidus y el bulbo olfatorio. Se asocia con las funciones de los reptiles, y también recibe el nombre de “Complejo-R”, llamado así por el descubridor de la estructura tripartita, Paul Mc Lean.
2 - El paleopallium o cerebro mamífero (intermedio), que se compone de las estructuras del sistema límbico.
3 - El neopallium, o neocórtex, conocido como el cerebro superior o racional, que se compone de casi toda la superficie de los hemisferios y algunos grupos subcorticales. Es un sistema exclusivo de las especies superiores, que incluye a los primates y al hombre.
Estas tres capas cerebrales aparecen, una después de la otra, durante el desarrollo embrionario y fetal (ontogénesis), y recapitulan la evolución de las especies animales (filogénesis), desde los lagartos hasta el homo sapiens.
De acuerdo con Mc Lean, son tres “computadoras biológicas” que, a pesar de tener interconexiones, retiene cada una de ellas “su peculiar tipo de inteligencia, subjetividad, sentido del tiempo y el espacio, memoria, movilidad y otras funciones menos específicas”
Realmente, tenemos tres cerebros dentro del cráneo.
El más primitivo se hace cargo de la función “autopreservación”. Allí residen los mecanismos de agresión y la conducta repetitiva. También es la sede de las reacciones instintivas o los así llamados “reflejos”, los comandos que regulan funciones involuntarias, y el control de las vísceras (cardiaco, pulmonar, intestinal, etc), que son indispensables para preservar la vida. El desarrollo de los bulbos olfatorios y sus conexiones hace posible un análisis adecuado del estímulo olfativo y las respuestas orientadas por olores, tales como aproximación, ataque, huída y celo.
A través de la evolución, algunas de estas funciones reptilianas se perdieron o se minimizaron (en los humanos, la amígdala cerebral y la corteza entorinal son las únicas estructuras límbicas conectadas con el olfato). Es también en el complejo R adonde se manifiestan los fenómenos del ritualismo, por medio de los cuales el animal trata de establecer su posición jerárquica en el grupo y su nicho ecológico entre las especies.
En 1878, el neurólogo francés Paul Broca llamó la atención sobre el hecho de que, en la superficie media del cerebro mamífero, justo debajo del córtex, existe un área que contiene gran cantidad de materia gris (neuronas), que se denomina “limbus”.
Años después, tanto esa estructura como sus acompañantes comenzaron a denominarse “sistema límbico”. Este sistema comanda ciertas conductas que son necesarias para la supervivencia de los mamíferos. Se encarga de dar forma a funciones específicas que permiten que el animal distinga entre “placer” y “displacer”.
Se desarrollan sobre esta base las funciones afectivas, que inducen a las hembras a cuidar y proteger sus crías, y también aquellas que inducen al juego (conducta lúdica). Las emociones son sentimientos, tales como pasión, amor, odio, miedo, diversión, tristeza, y son invenciones de los mamíferos, originadas en el sistema límbico. Este sistema también es responsable de algunos aspectos de la identidad personal y de importantes funciones relacionadas con la memoria.
Junto con la llegada de los mamíferos superiores, arribó la unidad cerebral que se desarrolló en último término: el neopallium o cerebro racional, un conjunto complejo de células nerviosas capaces de producir lenguaje simbólico, que permiten que el hombre desarrolle tareas intelectuales complejas tales como leer, escribir y hacer cálculos. Según Paul Mc Lean, el neopallio o neocórtex es “ la madre de la creatividad y el padre del pensamiento abstracto”
MUY IMPORTANTE!!!
El sistema límbico produce conductas a partir de las emociones de placer y displacer. Cuando la emoción asociada a un hecho es placentera (felicidad, alegría , goce, plenitud), la conducta asociada es: “Acércate”. Cuando la emoción asociada a un hecho es displacentera (miedo, aburrimiento, tristeza), las respuestas asociadas serán de dos tipos: “Huye” ó “Lucha”. Estas emociones son básicas, y forman parte del sistema de supervivencia. Son previas al intelecto o razonamiento.
LA ENERGÍA PARA APRENDER PROVIENE DEL SISTEMA LÍMBICO O EMOCIONAL

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